Sergio Julio Chión Chacón
Centrum. Católica
Un reciente estudio del Centro de Investigación Económica y Social (CIES) analiza la concentración bancaria en el Perú y el costo del crédito. El estudio concluye que el país muestra una alta y creciente concentración de los servicios bancarios, así como tasas de interés elevadas (¿?). Respecto del primer tema, para nadie es una novedad lo de la concentración bancaria, así como tampoco debiera llamar a escándalo esta situación en una economía pequeña como la nuestra. Respecto de tasas de interés elevadas cabe preguntarse qué es una tasa alta y qué es una tasa baja, ¿quién debe decide la cota adecuada?, ¿un funcionario de algún organismo, o las partes involucradas en la operación crediticia?
La economía del país no solo muestra una alta concentración en su mercado bancario, sino, prácticamente, en todos los mercados. O es que acaso no se tienen pocos proveedores de servicios de supermercados, de seguros, de gasolina, de alimentos, de medicamentos y productos farmacéuticos, de líneas aéreas, etc. Esto es inevitable y no necesariamente malo. Por el tamaño de su economía, un importante número de mercados tendrán solo un pequeño número de oferentes de bienes y/o de servicios, no hay espacio económico para un número más grande. En este sentido la Constitución de la República acierta al no impedir los monopolios, sino el ejercicio del poder de mercado. La concentración de los mercados no se puede evitar, tratar de impedirlo es como ir contra la ley de la gravedad.
Incluso, en muchas situaciones puede ser conveniente para el consumidor, siempre y cuando no se de un ejercicio del poder de mercado. Los beneficios se derivan de las economías de escala que se producen por el tamaño de las operaciones. En el caso de la banca este beneficio no solo se manifiesta en términos de menores costos administrativos, sino también en el importante tema de la diversificación del riesgo por el mayor número de operaciones. Adicionalmente se tiene la posibilidad de ofrecer un mayor número de servicios financieros y bancarios, lo cual no sería factible a través de un sistema de bancos diminutos. Es preferible contar con pocos bancos sólidos que con muchos bancos débiles. En todo caso, como casi siempre, es el mercado el que debe definir el número adecuado de oferentes de bienes y servicios. Respecto de esto último, si bien existen importantes barreras al ingreso, estas se diluyen en la medida que se tiene el libre ingreso de bancos internacionales al mercado nacional. Si muchos de ellos deciden no entrar, entre otras razones, está la de un mercado reducido con limitaciones para soportar un alto número de proveedores de servicios financieros.
Respecto a la tendencia creciente de la concentración bancaria en el país, los investigadores no analizan si esto se debe a un cambio tecnológico en la producción de estos servicios. La actual revolución tecnológica se ha manifestado en ciertas industrias en un requerimiento de menor tamaño de planta para la producción de bienes y servicios, sin embargo en otras el fenómeno ha sido a la inversa, la tecnología ha permitido tamaños de plantas más grandes y, por ende un menor número de oferentes de los productos y servicios en estas industrias. La revolución informática y tecnológica viene permitiendo a muchas empresas de servicios manejar un mayor volumen de clientes y servicios sin enfrentar problemas de coordinación y manejo interno. Los investigadores del mencionado estudio debieran analizar si esta es o no la razón de la creciente concentración bancaria en el caso peruano. A este respecto, obsérvese el actual proceso internacional de fusiones empresariales en muchas industrias, con miras a conseguir menores costos: banca, seguros, servicios aéreos, industria de la cerveza, editoras de periódicos, etc. Si una mayor concentración del mercado obedece a razones del cambio tecnológico y no a un afán de lograr un mayor poder de mercado, en beneficio del consumidor, no debe evitarse, así como tampoco podrá ser posible contenerla.
Respecto a tasas de interés elevadas, el estudio hace un análisis de los créditos de un segmento particular del mercado referente a pequeños tomadores de créditos. Este es un segmento de alto riesgo, así como de limitada información. Por el tamaño de los créditos, la evaluación individual de los mismos es muy cara, así como también el proceso de cobranza legal de los créditos que se incumplen. Por estas características la gestión de estos créditos no es en términos individuales, sino en términos de la cartera de créditos. La tasa de interés se define no para un crédito individual, sino para toda la cartera (similar a los seguros). Habrán sujetos que cumplen con la obligación contraída y otros que no. La tasa de interés se define de tal forma que la cartera total este en azul. El desempeño del negocio no se evalúa caso por caso, sino a nivel global. Mal hace el estudio a referirse a tasas de cada crédito y no a la tasa de rendimiento de la cartera total de créditos.
El estudio resulta meritorio en el sentido que se pida una mayor transparencia y libertad de elección para el consumidor. Lo que sería aconsejable es un análisis más a fondo de la problemática y no una simple lectura de cifras de cuadros de reportes de los bancos al organismo supervisor.
Publicado en Gestión el 11 de enero del 2007