Sergio Chión Chacón
CENTRUM Católica

Los ciclos económicos de expansión-recesión introducen costos económicos de importancia para la sociedad debido a la incertidumbre que generan. Para Milton Friedman la principal razón de estos ciclos era la política monetaria activa de los bancos centrales.

Para Friedman resultaba irrealista asumir que un banco central tuviese la facultad de estimar la cantidad óptima de dinero que requiere la economía, así como la variación adecuada de la misma según la evolución de la coyuntura económica, más aún si se tiene en cuenta que los efectos de la política monetaria se dan a través del tiempo, el cual puede abarcar hasta un período de dos años. En este contexto, seguir una política monetaria activa solo generaría procesos erráticos de expansión-restricción en la oferta monetaria, lo cual se traduciría en fases de expansión y recesión de la economía real.

Como consecuencia de esto la recomendación del laureado economista era seguir una política monetaria pasiva que acompañase el crecimiento de la demanda de dinero, según el crecimiento de la economía. Específicamente recomendaba fijarse una tasa constante de crecimiento del dinero. Esto ayudaría a la atenuación de los ciclos de recesión-expansión.

Los bancos centrales adoptaron la recomendación de Friedman con resultados relativamente positivos. En la década de los noventa y principios de la actual, la banca central abandonó la recomendación aduciendo que debido a la innovación financiera se volvió muy difícil controlar el crecimiento constante de un agregado monetario.

La mayoría de los bancos centrales cambiaron su accionar a fijarse metas para la tasa de interés de corto plazo, consistente con una tasa de inflación reducida. El banco central expande o contrae la cantidad de dinero hasta conseguir que la tasa de interés se ubique en su nivel meta.

Todos los meses se tiene a los agentes económicos interrogándose sobre si el banco central subirá, mantendrá o variará su tasa de interés de referencia. Las decisiones que se tomen producirán sus efectos a lo largo del tiempo, el cual puede llegar a ser de dos años. Antes que el efecto se materialice ya se está pensando en otro ajuste de la tasa, etc.  ¿No se está incidiendo en la acentuación de los ciclos económicos a través de este accionar? ¿Por qué no retomar el consejo de Friedman? ¿Por qué no enfrentar directamente el problema generado por la innovación financiera y hacer un mayor esfuerzo en recobrar el control sabre la tasa fija a la cual puede crecer un agregado monetario?

Publicado en Gestión el 20 de abril del 2009

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